MISERABLEMENTE: EL DIBUJO

Gerardo era un empresario de éxito, decían. Su mujer solía, hace años, mirarlo con cierta admiración cuando lo decía en las cenas con amigos. Quizá entonces ambos pensaban que ese éxito tendría un final feliz.—¡Vamos a ser ricos! —bromeaba ella mientras servía más vino.Eso pensaban cuando él accedió al puesto: una casa bonita, quizá ir […]
MISERABLEMENTE: BOLILLOS

La abuela siempre se encerraba. Cada vez que iba al baño, echaba el pestillo con una insistencia que parecía un ritual. A Ana, su hija, aquella manía le sacaba de quicio. Lo habían discutido mil veces. —No puedes cerrar la puerta, mamá. ¿Y si te pasa algo?—¿Qué me va a pasar? ¿Resbalarme? ¿Y tú qué […]
MISERABLEMENTE TRES

LIBRE DE SER LIBRE Andaba Miriarte por el palacio como siempre, desdichado y taciturno. Menguado, cabizbajo y farfullando, mientras mascullaba pensamientos oscuros por los rincones. «El rey es un tirano,» se decía a sí mismo, «me esclaviza, me manipula, vivo maltrecho y maltratado. Desprecia mis bienintencionados cuidados con su desdén, su gesto de superioridad, su […]
MISERABLEMENTE SEGUNDO CAPITULO

MIRAR SIN VER El verano en Galicia es una época que puede durar una sola semana en mayo, un periodo intermitente de tiempo entre julio y agosto o aparecer sorpresivamente a finales de septiembre. Pese a que ya deberían estar acostumbrados, de alguna manera, cada vez que venían desde Villarejo del Zarzal, les volvía a […]
MISERABLEMENTE

Rogelio no era una persona fácil de llevar. Tenía un carácter obsesivo, falto de empatía, y de una persistencia machacona que hacía que la mayor parte de las personas perdieran fácilmente los nervios con él. De alguna forma esto le daba su sello personal y Rogelio volvía a casa bastante satisfecho de haber tenido discusiones […]