Hola, soy Marta Carneiro Pazo.
Estudié Psicología, Fisioterapia y trabajo también impartiendo
clases de actividad física y Pilates.
Parecen muchos instrumentos a la vez, sin embargo si tienes
claro cuál es el objetivo, no son más que herramientas aplicadas
a un mismo fin: educar a la persona en su cuidado y salud.

Psicología,  fisioterapia y nutrición

Todo suma y nada resta

Yo creía que el psicólogo no tenía por qué limitarse a estar sentado al otro lado de la mesa. Y al finalizar las prácticas de en la Facultad de Psicología comencé a estudiar también Fisioterapia. Con cada paso no hacía más que comprobar la relación directa entre nuestro sistema nervioso, el dolor físico y el dolor emocional. Veía cómo el beneficio del contacto, de un masaje son fundamentales, tanto como el trato con una persona que te explique lo que te pasa con cariño, apoyo y honestidad. A día de hoy hay fisioterapeutas que su campo de trabajo es la explicación del dolor físico como base de su tratamiento en lesiones crónicas. Calmar los pensamientos es una forma de aliviar al cuerpo. Empecé a practicar Pilates y descubrí una nueva forma de trabajar la conciencia corporal, la disciplina y la rehabilitación a través del movimiento. Era una manera gratificante comprobar como las personas recuperaban sus vidas, y moverse más allá de esos límites impuestos, muchas veces por el miedo a su dolencia. Gracias a diferentes formaciones fui complementando mis conocimientos con la Osteopatía visceral y la alimentación. (Nutrigenómica, PNI) Y descubriendo que el intestino puede ser el causante de ánimos depresivos o irritables. Tengo la suerte además de haber trabajado siempre al lado de compañeros INEF. Estos profesionales me han enseñado lo importante que una correcta aplicación del ejercicio y el juego ayuda a cambiar el estado emocional a veces mucho más rápidamente que con el mejor consejo. Si el cerebro se estanca, muévete. Suda. Juega.

La salud debe ser un camino de libertad por lo que debemos aprender a liberarnos del miedo

En psicología he ido ampliando la visión desde lo cognitivo conductual hacia la Terapia Breve, Mindfullnes o la Programación Neurolingüistica. Y así he seguido este tiempo, leyendo, probando ejercicios, haciendo dietas y anti-dietas, escuchando muchas historias de dolor, pero muchas de superación que me hacen tener la seguridad que quien tiene un por qué, encuentra un cómo. He ido comprobando que se pueden hacer muchas cosas pequeñas y fáciles para vivir con más salud física y mental. Que todo lo que beneficia al cerebro, beneficia al cuerpo y beneficia a las tripas y al corazón. Y todo lo que beneficia a las tripas, beneficia al corazón y al cerebro y eso al cuerpo y al movimiento. No hay una sola parte de mi que no sea yo mismo, ni yo soy solamente una de mis partes ( ni las sanas, ni las enfermas, ni mi pasado, ni mi locura, ni mi mejor momento). A día de hoy veo a mucha gente que cree tener una vida sana por comer mucha quinoa, y leer libros de autoayuda y pintar mandalas. Pueden ser métodos muy efectivos, pero finalmente si el miedo a la ansiedad, o al dolor o a no tener alimentos ecológicos me hace tener una vida limitada… para mi humilde entender, solamente hemos cambiado unas cadenas por otras más ecológicas pero seguimos sin liberarnos del miedo a enfermar. Nuestra vida se puede guiar por el valor de la salud, pero también por el compromiso con los demás, por un valor ético o social, por el trabajo, por la belleza, por lo artístico. Encontrar nuestro propio equilibrio en los valores vitales es lo que reside dificultad, y dónde uno va a tener que dedicar tiempo de reflexión, elección y análisis. Para mi modo de entender la salud todas las técnicas y tratamientos deben encaminarse a hacer a la persona más responsable de sus elecciones y consecuencias. Hacer a la persona capaz de aprender a cuidarse y de ayudarle a elegir lo que más le convenga.

La salud debe ser un camino de libertad.