PONERSE EN BUENAS MANOS

Cual es la diferencia entre ir a un Fisioterapeuta o a un Osteopata.

Los pacientes me dicen, ya fui a uno de esos que te hacen “crack” y te colocan. Pero tenía que ir cada dos por tres que se me volvía a descolocar.

Fui a un fisio pero sólo  me quitó los nudos.

Fui a uno porque me dolía la espalda y me crujió el tobillo, el hombro, las cervicales y me dijo que tenía que hacer no se qué ejercicio en ayunas.

 

Muchas veces la duda surge de no saber a quien acudir en cada caso.

No sin razón, que ya nosotros también tenemos bastante lío con esto.  Vamos a ver si somos capaces de deshacer también este nudo mental.

Qué tenemos que tener en cuenta para decidir a quién consultar.

Fisioterapeuta.
En España es la titulación homologada que consta de un grado actualmente de 4 años.
Los fisioterapeutas trabajan con medios físicos: las manos, el calor, frío, vendajes, electretoterapia.

La osteopatía no está regulada en España como titulación oficial. A muchos cursos puede acceder cualquier persona. Así que el nivel con el que esa persona entre en el mundo laboral dependerá de su responsabilidad, y lo exigente que haya sido su escuela.

Muchos fisioterapeutas realizan durante la carrera técnicas y abordaje basados en la osteopatia. Pero pueden realizar más estudios en osteopatía que los pertenecientes a la carrera. Normalmente acceden a escuelas en la que entrada está limitada exclusivamente a fisioterapeutas.

Pudiendo ser un profesional muy bien formado. O no (de aquí viene la batalla) La formación en España de Osteopatía puede ser de lo más variopinta. Seas graduado en fisioterapia o vengas de otra rama de las terapias físicas.

 

Un fisioterapeuta puede ser fisioterapeuta y osteopata con formación solo para fisioterapeutas.

Un fisioterapeuta puede ser osteopata formado por una escuela con formación abierta.

Un osteópata no tiene por qué ser fisioterapeuta y haber cursado una formación durante 3 o más años.

Un osteópata puede haber hecho una formación parcial (de un año o menos) en una escuela con formación abierta.

Yo no soy una persona que opine que solamente los títulos aseguren profesionalidad. He asistido a cursos con personas que no eran fisioterapeutas y que con 40 años se atreven a seguir lo que les gusta y se dedican con pasión a formarse, y lo hacen concienzudamente. Y todos conocemos a personal sanitario, joven o ya con mucha experiencia totalmente aburrido de su trabajo que el último reciclaje en su profesión ha podido ser leer las lesiones de un jugador en el Marca.  Es por ello, que el título ofrece en un principio un seguro de que al menos la persona conoce la profesión, nosotros, como pacientes debemos asegurarnos que además se comporta como un profesional.

Aún así debemos informarnos qué estamos buscando, y qué podemos esperar de las personas a las que consultamos.

En este post quiero indicar qué puedes esperar de un buen terapeuta, se dedique a la técnica que se dedique.


  1. se publicita o anuncia como lo que es.
  2. se informa de lo que te ocurre y te informa de lo que va a hacer.  Pregunta, evalúa y hace pruebas.
  3. está atento a lo que le explicas y respeta tu dolor, sensaciones físicas y de intimidad.
  4. te explica la frecuencia, duración, coste y objetivos de las sesiones.
  5. te da herramientas para entender o manejar lo que te ocurre ( ejercicios, dietas, pautas)
  6. se ve, y se siente destreza en el uso de sus técnicas. (estiramientos, ventosas, masaje…)
  7. el motivo que te llevó a consulta cambia:
    1. a disminuido la frecuencia del dolor
    2. bajó la intensidad
    3. mejoró la limitación que te provocaba
    4.  Si no notas alivio en las primeras sesiones al menos recibes una explicación lógica de lo que te puede pasar y cómo actuar.
    5. Te indica los pasos a seguir para encontrar una solución mejor.
    6. Te deriva a otro profesional más ajustado a tus necesidades en caso de no ser él la persona adecuada.

Aconsejo a cualquier paciente que hable con sinceridad sobre la evolución de su tratamiento y pregunte a su terapeuta.

El terapeuta que nos trata tiene que saber ajustar su lenguaje y sus explicaciones para que entendamos su trabajo, y también debe recibir información sobre nuestra experiencia y sensaciones durante las sesiones.

Si no estás a gusto con cómo has salido de una sesión aconsejo que se lo hagas saber. La persona que te trata debe dosificar sus técnicas a cómo te sientes durante la sesión y entre sesiones.

Se sincero también en si estás cumpliendo los ejercicios, o las pautas de descanso o alimentación que te aconseja. Hay que llegar a un acuerdo entre lo que es necesario para tu recuperación y lo que estás dispuesto o no a hacer.  Trabajar con esas dificultades es importante, y más si la persona que te trata quiere ir a resolver las causas de ciertos dolores.