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HABITARTE. 1ª PARTE

Ahora que estoy en casa puedo usar el tiempo para habitarme. Percibir mejor el mundo que nos rodea es una práctica de atención, una forma de meditar y saborear con todos los sentidos el poder estar presente.

Tenemos a nuestra mente algo idolatrada. En muchas ocasiones dejamos que esa charlatana de la azotea esté todo el día opinando. Por otro lado nuestro querido Diógenes informativo nos hace querer acumular conocimiento, música, libros, páginas señaladas en el ordenador.

Te animo con mis propuestas a que demos valor a otros sentidos. No solamente lo visual y nuestra mente charlatana pueden vivir en mi.

Yo soy una persona que pasa la canción antes que acabe, que enciendo la televisión y cojo un cuaderno para colorear a la vez. La multitarea es mi droga y nunca me falta. Así que cuando logro para, y estar. Es una experiencia fantástica. Cada día lo intento hacer más. Parar, y estar dónde estoy.

Así que como propósito y para generar un nuevo hábito antes que la vorágine de nuestra rutina vuelva a absorber la capacidad de disfrutar del momento. Que podamos volver a casa, a nosotros mismos, más adelante, estemos donde estemos.

CUESTIÓN DE NARICES.

Nuestro olfato es uno de los sentidos menos valorados. En los que habitualmente no reparamos, a no ser que nos toque elegir nueva colonia, o vayamos a un curso de cata de vinos. Entonces si que nos volvemos locos intentando distinguir qué perfume me gustará llevar a diario al trabajo, o qué olor a madera conserva este tinto.

Siendo fisioterapeuta, tengo que decir que he agradecido no tener un sentido del olfato demasiado desarrollado. Sin embargo, es un poderoso instrumento para mantener algunos recuerdos «frescos»y es por el olor, por el que muchas veces tenemos a una persona cerca aún sin estarlo.

Libro de los imprescindibles.

CON LOS PEQUES: venda para taparos los ojos. Sin que el otro sepa que es cada uno elige dos o tres elementos diferentes para oler. ( pasta de dientes, jabón, una rodaja de fruta, un caramelo)

Al que tiene los ojos cerrados se le ponen, de uno en uno, las tres cosas a oler. Después, se retiran las cosas y se le hace escribir o buscar por la casa lo que cree que ha olido.

MEDITACIÓN EN EL OLOR: por la mañana, que es cuando el olfato aún lo tenemos algo más despierto. Realiza las tareas cotidianas dedicándole 1 minuto a cerrar los ojos y prestarle atención a los olores. Trata de enjabonarte y oler después tu piel. Prepara el desayuno, como si fuera la primera vez que tienes delante cada alimento.

Realiza la meditación con más atención al preparar tu café o infusión de por la mañana. Realiza todos los pasos de la preparación como si fuera un verdadero ritual. En silencio. Concentrándote en cada paso.

Después, una vez servido, siéntate con una buena posición. Coge la taza entre las dos manos, cierra los ojos y huele el café o la infusión o té que suelas tomar, y después quédate un rato intentando percibir cuánto tiempo se queda el olor en tu nariz. Haz esta pequeña práctica dos o tres veces antes de beber el primer sorbo.

Lava tu estrés y ansiedad. Cóncentrate en sentir el agua sobre la piel. Visualiza la capacidad de lavar tus pensamientos negativos. De pronto el miedo, la culpa y la rabia se escurren y se arremolinan para desaparecer por el sumidero.

LAS DOS OREJAS.

Yo recomiendo para los adultos, buscar a Iñaki De la Torre que en su colaboración en La Ventana te hacía escuchar diferentes estilos de música prestando atención a cuando aparecen la percusión, a ver cómo se responden las voces, o cómo aparece un mismo acorde en varias canciones de diferentes épocas.

Si no te apetece tener más información. Elige unas cuantas canciones que te gusten y dedícate a escucharlas, como si fuera la última vez que vas a oírlas. Intenta buscar una posición relajada, no hagas otra cosa y deja tu oido busque sacar todos los matices posibles a esas canciones.

CON LOS PEQUES: para preparar este juego, necesitas algunas cajitas opacas, o vale con los rollos de papel higiénico (que se que tienes) y materiales diversos como arroz, guisantes, piedras, arena o algodón. Tienes que llenar dos cajitas vacías con cada material y hacerles una pequeña marca.

Tapas a los niños los ojos y les haces agitar una cajita tras otra para escuchar cada sonido. Después mezclas las cajitas. El juego consiste en identificar las cajitas que llevan el mismo contenido a través de los sonidos que producen al agitarse. Los niños se concentran en lo que escuchan pero al mismo tiempo vinculan lo que escuchan con la imagen del contenido de cada cajita.

MEDITACIÓN EN EL SONIDO.

Coloca una alarma con un tiempo de 5 minutos.

Siéntate en posición de meditación. En un cojín en el suelo, o en una silla. Con la espalda recta, los huesos que están en el glúteo bien apoyados ( isquiones), las rodillas o los pies apoyados en el suelo, y las manos sobre los muslos.

Deja los hombros relajados, intenta imaginar que tus isquiones se enraizan dónde estás sentado y tu coronilla sube al cielo.

Realiza 10 respiraciones. Intenta contar de manera que mentalmente pienses inspiro 1, suelto el aire (exhalo)1, inspiro 2.. como si fuera una preparación.

Después intenta percibir primero los sonidos más cercanos a ti. Cómo suena tu garganta al tragar, el roce de tu ropa cuando te mueves ligeramente, y vete poco a poco, como si tu oído pudiera ir viajando por las diferentes habitaciones de tu casa, por tus vecinos, en la calle, en la distancia.

Tu mente te irá a alejarte y pensar en qué estarán haciendo, jo no se oye ruido de coches… o si, es que la gente es la leche… bueno, acompaña a tu mente con un suave, gracias ahora vamos a seguir escuchando. Como si fuera un acompañante a un concierto contigo de los que no para de interrumpir y tú solo le pidieras » déjame atender».

La meditación finalmente es eso, prestar atención.

Os dejo estas pequeñas propuestas para todos aquellos que querían empezar a realizar alguna clase de meditación y nos hemos visto en la oportunidad de practicar desde la distancia.

Mucho ánimo para todos. Espero que hagáis de vosotros mismos un hogar agradable para vivir en él, ahora, y cuando salgamos.

Marta Carneiro Pazo.

Psicóloga. Fisioterapeuta. Meditando por propia prescripción.