LA CRUELLA ANSIEDAD.

MIEDO Y ANSIEDAD

La mala de la película en estos tiempos. Nuestra Cruella más extendida, es en cambio, una emoción normal que debe convivir con el resto de nuestras emociones. Sin embargo, como reina gobierna mal, y gobierna aún peor si obedecemos a ciegas a sus amenazas.

Cuando tenemos miedo. Normalmente reconocemos un posible peligro. Vamos a subirnos a la atracción Doble salto al vacío mortal loop killer people, hay una persona siguiéndonos de noche, escucho romperse una ventana en casa…

Reconocemos en estos momentos la sensaciones corporales y qué ha pasado exactamente para sentirnos así. Normalmente, hay un periodo de latencia, es decir un miedo que se queda aunque ya haya desaparecido la amenaza. En el que descubrimos que fue un ruido fuera de casa, o que esa persona no nos perseguía sino que caminaba con prisa, y ya cuando aterrizamos en el suelo de nuevo tras el último mega doble loop, aún podemos sentir palpitaciones, temblor, pensamientos de «ay madre mía menos mal» Porque habiendo peligro o no, hemos imaginado que lo había y hemos tenido miedo.

Cuando tenemos ansiedad, no tenemos tan claro muchas veces qué está tramando nuestra imaginación. En la mayor parte de ocasiones estamos anticipando alguna clase de situación desagradable.. ahora mismo ves a tu pareja en el sofá y anticipas.. «¿de verdad? ¿para siempre tú?» , sin embargo a muchas personas lo que más les puede inquietar es que aparecen las sensaciones físicas: palpitaciones, sudores, dolor en el pecho, dificultad al tragar, frio, mareo…. sin estar pensando en nada amenazante. O bueno algunos afortunados que admiten si yo no estaba pensando en nada.

Sin embargo la ansiedad también está en momentos positivos, preparando una fiesta para alguien, ese día que al final quedaste con esa persona tan atractiva y te pasas en el baño en proceso de chapa y pintura media hora más de la cuenta, en ese momento antes de salir justo al teatro cuando estás tras la cortina y esperas a que suene la música.. Eso es ansiedad también. Una emoción de anticipación.

No siempre es mala, solo que no sabemos qué hacer con ella cuando aparece sin invitarla.

APARECE UNA CRISIS

Cuando aparece la hermana «mala» digamos, la que no queremos, en muchas personas funciona así:

Estoy en casa, tralarí, uy cómo me late el corazón, bueno…, voy a seguir ordenando los calcetines, tralará, ay que parece que no respiro…, no encuentro uno de los cien calcetines negros, malditos calcetines negros, me estoy mareando… a ver si esto es un ictus, un ataque, una embolia, un apechusque y me estoy muriendo aquí con un calcetín negro y otro azul marino en la mano.

Entonces aparece la crisis de ansiedad. Normalmente la persona suele ir al médico, y cuando le hacen las pruebas pertinentes relacionadas con el corazón le mandan a casa diciendo. Esto es una crisis de ansiedad.

OK. No me muero. Recorcholis, pero lo parecía. ¿Y si vuelve a darme otra? Bueno, y ahora que soy un ¿ansioso crónico? ¿un hipocondriaco?¿esto me puede pasar más veces? ¿no será… que me estoy muriendo y los médicos no han sabido darse cuenta como yo?

Aquí es cuando la persona empieza a desarrollar en muchas ocasiones miedo a la crisis.

Lo bueno, es que como cualquier crisis puede ser también una oportunidad. Oportunidad para conocernos mejor y salir fortalecidos.

Es como si a raíz de tener una analítica algo más floja, tomase más conciencia de comer mejor y hacer ejercicio. A nuestra mente no le hacemos analíticas anuales, por lo que en muchas ocasiones tiene que manifestarse a través de los síntomas físicos o ciertos bajones anímicos.

CRUELLA EN NUESTRAS VIDAS.

Vamos a destripar un poco a esta mal afamada Cruella de Vil, para que no nos de tanto miedo.

En las películas infantiles lo hacen muy bien. Aparece una casa, tenebrosa, oscura, a la que nadie se atreve a entrar, y de la que cuentan numerosas historias cada una más espantosa.

Pues a mi prima la de Móstoles le dieron la baja por ansiedad y estuvo dos años sin salir de casa, pues yo se que antes de tener ansiedad Leticia Sabater parecía humana, esa cara es AN-SIE-DAD, te lo digo yo.

Después, un grupo de niños se acercan a esa casa, y el ancian@ que vive allí les aleja. Terminan conociendo después de un tiempo la triste historia de esa persona. Que perdió a alguien, que le dejaron solo, que no consiguió algo que deseaba mucho. De cualquiera de las formas, acaba la historia bien, cuando ese grupo de niños «enseñan al anciano» a ver de otra forma la vida.

Esto sería nuestro final feliz con la ansiedad. Entrar en la casa, conocer la verdadera historia y a ese viejill@ que anda asustándonos darle un nuevo papel en nuestras vidas. Es un vecino más, nos guste o no. Tenemos que convivir con él.

Realmente nuestra ansiedad se dispara porque hay ciertos temas que nos asustan. Estar solos, no ser lo que los demás esperan, envejecer, no saber lo que quiero en la vida, la enfermedad… Esto sería la verdadera historia de esa casa tenebrosa.

Y como no queremos pensar en ellos, solemos taparlos con otras actividades, o bien buscamos cosas más sencillas de controlar. Si nuestra madre nos llama demasiadas veces, si es que mi jefe no me valora lo suficiente, parece que el corazón me late así como raro… Esto sería todo lo que hace el viejo de la casa para que no entremos en ella, bombardearnos con todo lo que nos asusta.

Esta manera de actuar, en un principio funciona bien. Lo malo, es que terminamos por tener un bonito surtido de problemas encadenados, todos por el precio de uno.

  • uno, el miedo natural a ciertos aspectos de nuestra vida. Como hablan en el budismo, el dolor limpio. La vejez, la soledad, perder nuestra imagen, el rechazo…
  • dos, los pensamientos destinados a no pensar en mis miedos: pensar en otros problemas es un método que usamos muy a menudo, o elegir válvulas de escape que me estresan más…como trabajar 20 horas al día.
  • tres, la ansiedad que aparece cuando estoy » sin pensar en nada» , cuando me relajo, cuando no puedo evitar el tema… es ese saber que la casa está ahí enfrente aunque no entre.
  • cuatro el nuevo miedo a no controlar la ansiedad y sus síntomas… ¿y que pasa si mañana tengo que pasar por ahí?

CONVIVIR CON LA MALA DE LA PELÍCULA

«nada está perdido si tenemos el valor de admitir que todo está perdido y que tenemos que empezar de cero» JULIO CORTÁZAR.

Hay varias maneras de entrar en esa casa y descubrir la verdadera historia:

Aceptar que la ansiedad, el miedo y cierta clase de pensamientos negativos son normales. Querer controlarlos, esconderlos o apartarlos únicamente hacen que los tengamos más tiempo manejándonos en la sombra. Cuanto más tiempo pasemos huyendo de esa casa, más miedo tendremos.

Escribe los pensamientos que vengan a tu mente, o dibuja como si fueras un niño aquellas cosas que te atemorizan. Deja que en lugar de estar debajo de la cama salgan los monstruos a presentarse: en lugar de hola soy tu menstruación ¡hola! soy tu monstruo de no te sientes capaz de escribir un artículo, por ejemplo.

Aprender a centrar nuestra atención en diferentes aspectos de nuestro entorno. La atención es como una linterna, si me quedo mirando las sombras que proyecta puede asustarme, pero si dirijo esa luz hacia otro lado puedo ver que esa sombra que me asustaba tanto era tal vez sólo una silla con un montón de ropa.

Cuando sienta las palpitaciones, dificultad para respirar, etc.

  • Puedo prepararme una infusión y tratar de percibir con los ojos cerrados todos los matices del olor.
  • Puedo buscar una persona en casa y concentrarme en escucharle con toda la atención que pueda, percibiendo sus gestos, su tono de voz.. Puedo sentarme en la ventana y observar la calle como si tuviera que dibujarla con todo detalle.
  • Puedo hacer una manualidad que me requiera mucha concentración.

Respirar con calma. De hecho, aún sin conocer técnicas de respiración complicadas, simplemente el hecho de respirar diez veces soltando el aire lentamente puede ayudarnos. 

Se recomienda que alargues las exhalaciones para evitar hiperventilar. Con los niños yo utilizo un trocito de lana que ponemos delante de la boca e intentamos soplando que se mantenga horizontal el mayor tiempo posible. Puedes encender una vela delante tuyo e intentar hacer bailar la llama de la vela sin apagarla.

Aprender a conocerte mejor, y decidir qué cosas importan en tu vida

La ansiedad es una emoción, como la tristeza. Cuántas veces te has sentido triste y aún así has estado para alguien que te necesitaba.Cuántas veces te has enfrentado a situaciones que pensabas eran terribles, y lo has logrado superar. Te recomiendo que utilices el artículo de mi blog el jardín de tus deseos para hacer este trabajo sobre valores.

Trabajar la valentía más que escapar del miedo. Dar pequeños pasos a no evitar continuamente las sensaciones angustiosas.

Los estoicos decían, si puedes elegir entre lo que te gusta y lo que no te gusta, elige lo primero. Pero si tienes que elegir entre la virtud ( en este caso tu valor esencial) o lo agradable. Elige lo virtuoso.

En estos momentos tal vez lo virtuoso es quedarse en casa, aunque lo agradable sería salir a dar un paseo al sol escabulléndote con una bolsa de la compra.

Puedo posponer un rato comer aunque tenga cierta gusilla y no picotear media barra de pan.

Puedo sentarme a leer 20 minutos aunque esté más cómodo en el sofá viendo por decimoquinta vez Friends.

Puedo escuchar con más paciencia a mi pareja hablar sobre algo que no me agrada.

En resumen, puedo permitirme experimentar emociones menos agradables sin que dirijan mi acción.

Pide ayuda. Habla con un psicólogo no siempre somos capaces de salir por nosotros mismos, y no es cuestión de inteligencia o fuerza de voluntad.

CRUELLA AMIGA, QUÉ TE PASA.

Nuestra ansiedad, puede llevar una historia de crecimiento y aprendizaje muy importante. A veces esas crisis son el punto de inflexión para reconocer una parte de nosotros mismos que no queríamos ver y de esa manera emprender un camino de una forma más valiente y responsable.

El malo y el bueno de la película, en ocasiones han vivido historias dramáticas. Solo que uno de ellos elige luchar por lo que considera valioso, por los demás… por un bien más importante que su «comodidad» y el villano lucha continuamente por deshacerse de lo que considera le ha provocado su sufrimiento.

La ansiedad puede ser ese estímulo que nos indica que hay cosas que nos importan y nos asustan. Sin embargo somos nosotros los que escribimos nuestra historia.

Marta Carneiro Pazo.

Psicóloga y Fisioterapeuta. Ex-Drama Queen de la ansiedad. Empezando a escribir, aún con miedo, su guión.