Amar, en teoría

Tras el confinamiento, las consultas por temas relacionados con el amor han aumentado. Las situaciones de conflicto nos desvelan grandes cosas sobre lo que es importante para nosotros, cómo manejamos las relaciones, la necesidad de sentirse amado… ¿Y sabemos nosotros Amar?

Creo que en estos tiempos, la filosofía vuelve a ser una fuente enriquecedora para guiarnos en nuestras elecciones de vida.

Estas son ideas y extractos sacados del libro el Arte de Amar de Erich Fromm. Por si pensabais que en el confinamiento había llegado a reflexiones tan profundas, la respuesta es no, en este confinamiento al menos no, al tercero.(la cursiva son fragmentos del libro).

Erich Fromm nos dice que amar es un arte, y que como tal debe aprenderse. Que deberíamos proceder de la misma forma que haríamos si estuviéramos interesados en tocar el saxofón, o pintar al óleo.

Nos apuntamos a curso de iniciación de punto de cruz y hacemos ejercicios de técnica de carrera y en cambio creemos que para querer, nos sobra con lo que vamos improvisando por el camino. Creemos que el amor es fácil, y que lo complicado es encontrar a la persona correcta o el objeto adecuado. Que últimamente hay más enamorados de su iPhone que de nadie.

Viene a mi mente la imagen del surfista o la surfista, con el neopreno y tabla premium, en las condiciones adecuadas, en la marea correcta, para meterse al agua y descubrir que no sabe surfear, no tiene fuerza, no tiene aguante… con lo cual, las condiciones ya no son tan perfectas porque le falla la destreza para aprovechar las condiciones que existen.

Pues en ocasiones, en el amor, tenemos las circunstancias para tener buenas relaciones, pero no entrenamos nuestras cualidades. Al no haber trabajado mi terreno, la persona que tenemos delante nunca reúne las condiciones adecuadas para mí. Sea una pareja, un familiar o un amigo. Culpar a los demás que no nos ofrecen el amor que merecemos nos deja como víctimas de las olas que me caen en la cabeza.

El que aprende a querer bien, es porque ha trabajado en sí mismo. Y si las condiciones son buenas, surfea, y si son malas… pues tocará remar o bucear, pero la capacidad de relacionarse con ese entorno es suya, es su fortaleza y habilidad.

Por eso Fromm defiende en trabajar el arte de amar como cualquier otra disciplina.

AMAR ES UNA ACTIVIDAD

Fromm nos dice que: el amor sobretodo es una actividad, y que implica la capacidad de dar. El malentendido más común consiste en suponer que dar significa «renunciar» a algo, privarse de algo, sacrificarse. El carácter mercantil, por otro lado, está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir; para él, dar sin recibir significa una estafa. Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad. En el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder.

Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona.

«El amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor«

La capacidad de ser honesto y entregar lo que hay vivo en uno pasa primero por gustarnos a nosotros, y que tengamos ganas de compartir esa vida con otra persona. No porque nos devuelva lo mismo, sino porque el propio hecho de compartir quien soy y la vida con alguien más es reconfortante. Y si tengo amor propio reconozco además cuando otra persona se relaciona conmigo desde sí mismo también, pues no cedo a chantajes o a intercambios mercantiles. Pero no sólo en lo que atañe al amor dar significa recibir.

El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio estimula al actor, el paciente cura a su psicoanalista -siempre y cuando no se traten como objetos, sino que estén relacionados entre sí en forma genuina y productiva

No solamente hablamos del amor de pareja, si no que la capacidad de relacionarnos con amor mejora nuestras relaciones humanas del tipo que sean.

CUIDAR ES UNA ACTIVIDAD BÁSICA.

El cuidado es un aspecto básico de cualquier tipo de amor. Si una mujer nos dijera que ama las flores, y viéramos que se olvida de regarlas, no creeríamos en su «amor» a las flores. El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.

Cuando falta tal preocupación activa, no hay amor. la esencia del amor es «trabajar» por algo y «hacer crecer», que el amor y el trabajo son inseparables. Se ama aquello por lo que se trabaja, y se trabaja por lo que se ama. Es esta distinción que hace Fromm al añadir a preocuaparse la fórmula.. activamente. Las acciones deben reflejar los sentimientos que se dice tener.

CONOCER, RESPETAR, RESPONSABILIZARSE

Este conocimiento sobre el otro sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo y ver a la otra persona en sus propios términos.

Es decir, he tenido que ser capaz de atender a mis propias necesidades e inseguridades primero, para poder ver al otro tal cual es, y no bajo los ojos de la persona que quiero que sea.

Puedo saber, por ejemplo, que una persona está encolerizada, aunque no lo demuestre abiertamente; pero puedo llegar a conocerla más profundamente aún; sé entonces que está angustiada, e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Sé entonces que su cólera no es más que la manifestación de algo más profundo, y la veo angustiada e inquieta, es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.

Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única.

Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que les es propia, y no para servirme.

Y aquí decía Saramago que él había desistido de convencer a nadie sobre sus opiniones.

El cuidado y la preocupación implican otro aspecto del amor: el de la responsabilidad. Hoy en día suele usarse ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye mi respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano.

Esta filosofía sobre el amor siempre me pareció una buena guía, una Isla de Itaca hacia la que encaminar las acciones.

  • APRENDER A DAR.
  • APRENDER A RESPETAR.
  • APRENDER A CUIDAR.
  • APRENDER A CONOCER.
  • APRENDER A RESPONSABILIZARNOS.
  • APRENDER A TRABAJAR POR LO QUE/ QUIENES AMAMOS.

Entrenando estas habilidades con nosotros mismos, en la amplitud de nuestras relaciones, las luchas disminuyen, nos tomamos menos cosas por el lado malo, nos centramos en lo que podemos hacer en lugar de «lo que me han hecho» y nos adueñamos de nuestra forma de querer a los demás con un gran amor propio que libera a los otros de querernos como necesitamos.

Es por ello que intentaremos ir desgranando poco a poco algunos consejos para mejorar en el Arte de Amar. Había que empezar primero por la teoría.

Paz y amor para todos que falta nos hacen, y mojitos. Por si con el amor, no es suficiente.

Marta Carneiro Pazo. Psicóloga, Fisioterapeuta y aún cinturón amarillo en el bien querer.